Tal día como hoy, un 29 de marzo, en el año 1936, se producía por primera vez un enfrenamiento entre dos futbolistas mexicanos en la Liga. Uno de ellos, Carlos Laviada, defendía los colores del Real Oviedo, mientras que el otro jugaba en el Real Madrid.
El partido, correspondiente a la decimonovena jornada del Campeonato Nacional de Liga de Primera División, se disputó en el Stadium de Buenavista, en la capital de Asturias.
Aquel 29 de marzo, el entrenador del Real Oviedo, José María Peña, dispuso el siguiente once: Oscar, Riera, Pena, Sirio, Soladrero, Castro, Laviada, Gallart, Lángara, Herrerita, Emilín.
Enfrente, con las figuras del Real Madrid, entre las que destacaban Quincoces, Regueiro, Emilín, etc., se encontraba el mexicano Sauto. El duelo cayó del lado local. Un gol de Herrerita en el minuto 76 de partido dio el triunfo al Real Oviedo.
Laviada había llegado al Real Oviedo en junio de 1934. La selección mexicana había viajado a Europa para jugarse a un solo partido, en Roma, contra Estados Unidos, el pase a la fase final de la Copa del Mundo de 1934. Dicho partido se celebró el 24 de mayo y fueron los estadounidenses quienes lograron la clasificación para la fase final del Mundial, por lo que la selección mexicana decidió programar varios partidos amistosos en Europa antes de regresar a América.
Uno de esos encuentros reunió en tierras astures a la selección mexicana y a la asturiana. Carlos Laviada, defensa de la selección mexicana, jugó ese partido amistoso entre México y Asturias. El zaguero mexicano llamó la atención de los responsables del Real Oviedo y casi de inmediato fue incorporado al conjunto carbayón. La foto que acompaña este texto muestra el once mexicano en aquel encuentro. Laviada aparece en el centro entre los jugadores que están de pie.
Laviada, defensa que en ocasiones jugaba en el centro del campo, se convirtió así en el primer futbolista no español que jugó en el Real Oviedo. La guerra civil española de 1936 le pilló de vacaciones en México. Dada la situación bélica en España, se incorporó al Asturias, club mexicano, y después jugaría en el Atlante y en el Real España, también en México. Una vez que colgó las botas, fue durante un breve período de tiempo presidente de la Federación Mexicana de Fútbol. Fallecería en México en 1979.