El Real Oviedo firmó un partido notable en el Carlos Tartiere, pero terminó cayendo por la mínima ante el Atlético de Madrid en un encuentro marcado por la igualdad, las ocasiones azules y la eficacia visitante en los últimos compases del partido.
El conjunto carbayón salió al terreno de juego sin complejos, dispuesto a mirar a la cara a uno de los mejores conjuntos del fútbol español. Desde los primeros minutos, el Oviedo mostró personalidad con balón, presión alta y una intensidad que le permitió jugar de tú a tú al Atlético durante toda la primera parte.
Los azules lograron generar las ocasiones más claras antes del descanso. La más peligrosa llegó al borde del intermedio, cuando Ilyas conectó un gran remate de cabeza que parecía destinado a la red, pero que el guardameta Oblak apareció con una intervención providencial, despejando también con la mano para evitar el primer tanto local. Apenas unos instantes después, Reina volvió a poner a prueba al portero rojiblanco con un disparo ajustado que obligó al meta atlético a estirarse abajo para firmar otra parada de enorme mérito.
El descanso llegó con la sensación de que el Oviedo había hecho méritos suficientes para marcharse por delante en el marcador. Tras la reanudación, el guion se mantuvo similar. El conjunto carbayón continuó insistiendo y buscando el premio a su esfuerzo, aunque el Atlético dio un paso adelante con el paso de los minutos y los cambios introducidos por Simeone. Cuando parecía que el empate sería el resultado final, llegó la acción decisiva del encuentro: Julián Álvarez aprovechó un balón dentro del área para marcar el único tanto del partido y adelantar al conjunto madrileño.
El gol supuso un duro golpe para un Real Oviedo que no dejó de intentarlo hasta el final, empujado por su afición, pero que no encontró el camino hacia el empate pese al esfuerzo colectivo.
La derrota deja un sabor especialmente amargo para los azules, que compitieron a gran nivel y merecieron más premio ante un rival de máxima exigencia. El equipo continúa colista em la clasificación y necesita transformar, cuanto antes, sus buenas sensaciones en resultados.
Sin tiempo para lamentaciones, el Real Oviedo ya piensa en su próximo compromiso: este miércoles visitará Vallecas para medirse al Rayo Vallecano en busca de una victoria que cambie la dinámica.