Tres han sido hasta la fecha los equipos de fútbol franceses que han jugado ante el Real Oviedo en la capital de Asturias, mientras que el conjunto carbayón ha disputado un solo en partido en territorio galo.
El primer equipo francés que jugó ante el Real Oviedo fue el Stade de Reims, al final de la década de los 40 del pasado siglo. Una vez concluida la temporada oficial 1948-49, en la que el equipo ovetense logró un meritorio quinto puesto en el Campeonato Nacional de Liga de 1.ª División, y después de haber sido eliminado en la Copa, como habitualmente, a las primeras de cambio (a partido único ante la Real Sociedad de San Sebastián en la capital de Guipúzcoa), con el fin de alargar la actividad deportiva durante unas cuantas semanas más, el Real Oviedo disputó varios partidos amistosos, algo que era costumbre en aquellos años.
El primero de esos partidos se disputó el 8 de mayo de 1949 y fue uno de los dos encuentros que midió ese mes al equipo ovetense con un rival extranjero, ya que poco después jugaría contra el Fulham, de Inglaterra. En el Stadium de Buenavista y con el asturiano Fombona como árbitro, el Real Oviedo derrotó al Stade de Reims por dos goles a uno. El entrenador oviedista, Urquizu, presentó la siguiente alineación: Argila, Peñalosa, Arzanegui, Granda, Diestro, Falín, Goyín, Iturbe, Cabido, Campitos, Muñiz. También intervinieron durante el encuentro Castillo, Sansón, Martel, Clemades, Tamargo, Domingo y Emilín. Falín e Iturbe fueron los autores de los goles del Real Oviedo.
Era el Stade de Reims el mejor equipo de Francia entonces, como corroboraba el hecho de que se hubiese proclamado poco antes campeón de la liga nacional gala, y como demostraría en la siguiente década al vencer en la Copa Latina y alcanzar a disputar hasta dos finales de la Copa de Europa, competición aún incipiente en aquellos años.
El segundo partido jugado por el Real Oviedo ante un rival francés se disputó en suelo galo. El conjunto carbayón realizó un desplazamiento transpirenaico para jugar el 11 de junio de 1959 en la región de Limosín frente al Limoges, con motivo de la inauguración de la iluminación artificial en su estadio.
Caldentey, Granda, Laurín, Paquito, Alarcón, Casamitjana, Cuervo, Sánchez Lage, Romero, Artabe y Amarilla compusieron inicialmente el once del Real Oviedo. Sánchez, Sande y Lalo saltaron al campo tras el descanso y jugaron la segunda mitad. El encuentro finalizó sin goles.
Al año siguiente, el Real Oviedo se enfrentó a otro equipo francés. En pleno auge de los torneos veraniegos, la capital de Asturias no era una excepción y tenía el suyo. Coincidiendo con la festividad de Nuestra Señora de Covadonga, el 8 de septiembre de 1960 se celebró en el feudo del Real Oviedo, que se llamaba Carlos Tartiere desde hacía un par de años, la final de la tercera edición del trofeo Pedro Miñor. Era jueves y el equipo ovetense se había ganado la plaza para el partido decisivo después de haberse deshecho del Sporting de Gijón (entonces llamado Real Gijón) en la semifinal por un contundente 5-0 el domingo anterior.
En esa final esperaba como adversario el Nîmes Olympique, que caería derrotado por 3-1, lo que permitió que el voluminoso trofeo en disputa se quedase en Oviedo. El equipo nimeño llevaba tres temporadas seguidas proclamándose subcampeón de la liga francesa. Los goles oviedistas fueron obra de Sánchez Lage, por partida doble, y de Artabe. Jugaron de inicio en el conjunto carbayón Carlos Gomes, Toni, Álvarez, Marigil, Marañón, Paquito, Sande, Sánchez Lage, Artabe, Calleja y Braga. Eran los mismos que habían goleado al Sporting unos días antes salvo el paraguayo Hermes González que, lesionado, había sido sustituido por Sande en el once inicial. Alarcón y José Jorge sustituyeron durante el partido a Paquito y Calleja respectivamente. El entrenador oviedista era Sabino Barinaga.
Una semana después de finalizar la Liga de la temporada 1967-68, en la que el Real Oviedo se clasificó en el sexto puesto de la Segunda División, el equipo carbayón se enfrentó al Olympique de Lyon, que se convirtió así en el tercer equipo francés que jugaba en la capital de Asturias. El encuentro se disputó el domingo 5 de mayo de 1968, una fecha triste por cuanto esa misma mañana se conoció el fallecimiento de quien había sido presidente del Real Oviedo, Pedro Miñor, motivo por el que se guardó un minuto de silencio antes del comienzo del partido.
En un desapacible día de lluvia, lo cual mermó la asistencia de público, y con el ovetense Medina Iglesias al frente del trío arbitral, después de que se escuchasen los himnos nacionales de Francia y de España, dio comienzo un partido en el que el equipo ovetense lucía crespones en su indumentaria en señal de duelo por la muerte de Miñor. Por el Real Oviedo jugaron de inicio Canteli, Marigil, Juan Manuel, Icazuriaga, Tensi, Manolet, Viti, Fidalgo, Quirós, Uría y Montalvo.
El conjunto lionés había conquistado la Copa de su país un año antes y con el tiempo se convertiría en uno de los clubes más laureados del fútbol francés. Un primer período igualado y sin goles dio paso a que, tras los cambios efectuados al descanso en el conjunto local en favor de futbolistas de la casa (saltaron al campo Boudón, Poladura I, Saavedra, Dolfi y Javier), los visitantes, que no hicieron sustituciones, demostrasen su superioridad y anotasen dos goles. Con el Real Oviedo incluso jugó a prueba un futbolista de nombre Jaime, procedente de Soria. El resultado final fue de 0-2.
Este sábado, en el estadio Carlos Tartiere, Le Havre Athletic Club se convertirá en el quinto equipo francés que se enfrente al Real Oviedo. Será un encuentro de carácter amistoso, al igual que los cuatro partidos que ha jugado hasta ahora el conjunto carbayón ante equipos galos.
La fotografía que ilustra este texto muestra los onces iniciales de Real Oviedo y Olympique de Lyon momentos antes de enfrentarse en el estadio Carlos Tartiere en mayo del 68.
CONSEJO DE HISTORIA