El conjunto de Pacheta, que finalizó con un futbolista menos por la expulsión del guardameta Dani Barrio en el tiempo de descuento, igualó (0-0) ante el filial rojiblanco en un partido en el que estrelló tres balones en los postes *Rubiato volvió a disfrutar de minutos después de cinco partidos ausente por lesión
Real Sporting B, 0; Real Oviedo, 0
ALINEACIONES:
Real Sporting B: Raúl; Pedro, Cruz, Alain, Alex Menéndez; Landeira, Barrera, Carlinos (Mera, minuto 89); Alex Barrera, Mendy (Guillermo, minuto 78), Juan Muñiz (Diego, minuto 83); y Guerrero
Real Oviedo: Dani Barrio; Owona, Juanma, Negredo, Candela; Xavi Moré, Aitor Sanz, Pelayo, Nano (Oscar Martínez, minuto 87); Martins (Rubiato, minuto 65) y Manu Busto (Lledó, minuto 90)
ÁRBITRO:
Vidal Araujo, perteneciente al Comité Gallego. Amonestó al local Juan Muñiz y a los oviedistas Aitor Sanz y Negredo. Expulsó con roja directa al visitante Dani Barrio en el minuto 90 por tocar el balón con la mano fuera del área.
INCIDENCIAS:
Encuentro correspondiente a la décima jornada del campeonato de Segunda B, disputado en el estadio El Molinón ante cerca de 8.000 espectadores. Césped en buen estado. Presencia de algo más de medio millar de seguidores azules en las gradas.
El Real Oviedo empató sin goles esta tarde ante el Real Sporting B en El Molinón en un partido en el que fue superior a su rival durante gran parte de los 90 minutos y en el que estrelló tres balones a los postes, todos ellos en el segundo periodo. Los de Pacheta hubiesen merecido la victoria tanto por juego como por llegadas al área rival, aunque los locales a punto estuvieron de llevarse los tres puntos en el tiempo de descuento en su llegada de mayor peligro, pero el guardameta Dani Barrio se vio obligado a interceptar el balón con la mano fuera del área, con su correspondiente expulsión.
Para este enfrentamiento regional, el técnico azul, José Rojo, Pacheta, volvió a confiar prácticamente en el mismo once titular de la pasada jornada ante el Vecindario, con la única excepción de la entrada del defensa Candela en detrimento del delantero Oscar Martínez, cambio que ya realizó en los primeros minutos del enfrentamiento ante el conjunto grancanario.
El conjunto de Pacheta parece haber recuperado las buenas sensaciones de la pasada temporada y esta tarde volvió a dejar muy claro qué tipo de juego es el que mejor se adapta a sus intereses. El burgalés siempre ha defendido que sus hombres apuesten por un juego directo e intentar sacar provecho de las segundas jugadas. Su estilo puede ser catalogado como una filosofía simple, nada vistosa para el espectador, pero en una categoría tan igualada como la Segunda B suele ser garantía de aproximaciones al área rival. Sus futbolistas salieron con esa mentalidad y se pudo ver a un Real Oviedo especialmente voluntarioso en cada una de las acciones y con muchas ansias de agradar a sus más de quinientos seguidores que le animaban desde una de las esquinas del municipal gijonés.
La posesión del balón recaía del lado visitante y el juego se desarrollaba en campo local. El objetivo inicial se había cumplido y la primera llegada de peligro de los azules no tardó en llegar. Fue en el minuto 7 y tras pasar el balón de un área a otra en apenas tres toques. El portero Dani Barrio golpeó en largo buscando al delantero Martins, que le ganó el juego aéreo a su marcador Alain y prolongó para la internada de Manu Busto, que disparó con mucha intención aunque el balón se marchó por la línea de fondo tras desviar el cancerbero gijonés.
Los de Pacheta estaban cómodos en el terreno de juego y seguían optando por un juego directo cuando tenían el balón y por no rehuir del contacto físico para tratar de robar en campo contrario. Si la primera premisa tuvo como consecuencia esa ocasión del delantero cántabro, la segunda premisa se comprobó en los dos intentos fallidos de los locales por iniciar la jugada desde su portero debido a la presión de los futbolistas azules. Al final, balón al cielo gijonés y nuevo inicio de la jugada por parte de los azules.
El partido iba avanzando con ese guión y las aproximaciones al área rojiblanca continuaban llegando. Manu Busto entraba en contacto con el balón y Nano y Xavi Moré ganaban la línea de fondo con claridad, especialmente clara fue una internada del vallisoletano por la banda derecha, pero su asistencia final no encontró rematador dentro del área. Martins, en dos ocasiones, y el propio Moré pusieron a prueba al cancerbero local, aunque sus golpeos se marcharon altos.
Con el paso de los minutos, los rojiblancos lograron estirar tímidamente sus líneas y basaron su potencial ofensivo en las acciones individuales del extremo Mendy, que en el minuto 23 puso a prueba al guardameta Dani Barrio con un potente zurdazo desde un lateral del área. El oviedista optó por minimizar el riesgo y desviar a saque de esquina, que se botó sin consecuencias. 2 después, el propio futbolista local chutó alto desde la frontal del área.
Los azules recuperaron muy pronto el control del partido y en el último cuarto de hora de la primera mitad gozarían de dos nuevas oportunidades por medio de Martins y Moré, que dispararon a las manos del partido.
El paso por los vestuarios fue aprovechado por ambos técnicos para corregir distintos aspectos en sus equipos, aunque la segunda parte fue prácticamente un calco de la primera. El conjunto de Pacheta seguía jugando en campo rival y las ocasiones de gol volvían a caer de su lado.
En el minuto 51, el centrocampista Nano botó con mucha intención una falta desde la frontal del área, pero el balón se estrelló en el poste izquierdo de la meta local. La madera impediría en el tramo final dos nuevos goles del Real Oviedo, pero entre medias habría tiempo para más llegadas visitantes.
El ímpetu carbayón por llevarse los tres puntos no aminoró después de ese balón al palo, sino que continuó durante gran parte del segundo tiempo. Manu Busto y Nano, con sendos disparos al lateral de la red; Owona, con un golpeo lejano, y Rubiato, con un zurdazo a las manos del portero, fueron los protagonistas de las acciones de mayor peligro de un Real Oviedo que merecía el gol.
A medida que avanzaban los minutos, el cansancio iba haciendo mella en los futbolistas y las imprecisiones hacían acto de presencia. El último cuarto de hora fue realmente trepidante, con ocasiones de gol para ambos conjuntos, aunque el marcador no se iba a mover. Los locales estuvieron a punto de aprovechar un mal golpeo de Dani Barrio, pero el colegiado señaló falta en ataque de Guerrero ante Juanma cuando ambos luchaban por controlar el balón.
La réplica carbayona se produjo en los dos últimos minutos del partido y llegó por partida doble, aunque ambos balones se estrellaron en la madera. En el 89, Xavi Moré le ganó la posición a su marcador y asistió al interior del área para la llegada de algún compañero, pero el defensa local Alain, en su intento por despejar, estrelló el balón en el poste. El segundo de los azules en el partido, pero no sería el último. En el minuto 90, Manu Busto botó una falta lateral y Juanma, llegando desde atrás, cabeceó al palo.
Tres balones a la madera se pueden considerar mala suerte. El partido parecía estar visto para sentencia con esa doble ocasión visitante, pero la realidad fue bien distinta. La expulsión con roja directa del guardameta Dani Barrio por tocar el balón con la mano fuera del área cuando ya se jugaba el tiempo de descuento alimentó la ilusión de los locales, que apenas disfrutaron de dos minutos para poner a prueba al recién incorporado Lledó.