El Real Oviedo encajó su primer revés de la temporada como local al caer (1-2) con el líder Tenerife, que ahora aventaja a los azules en 10 puntos cuando únicamente restan cuatro jornadas por disputarse
34ª jornada del campeonato de Segunda B
Real Oviedo, 1; C.D. Tenerife, 2
ALINEACIONES:
Real Oviedo: Orlando Quintana; David Fernández, Mantovani, Baquero, Álvaro; Iker Alegre (Pepe Díaz, minuto 80), Iván Rubio, Héctor Simón, Casares (Señé, minuto 52); Manu Busto (Cerrajería, minuto 57) y Diego Cervero
C.D. Tenerife: Sergio Aragoneses; Moyano, Rigo, Bruno, Llorente; Ayoze (Guillem, minuto 90), Iñigo Ros, Alberto, Chechu (Carlos, minuto 85); Luismi Loro y Aridane
ÁRBITRO:
Berjano Ariztegui, perteneciente al comité Navarro. Amonestó a los locales Héctor Simón, Iván Rubio y Pepe Díaz, y a los visitantes Rigo, Luismi Loro y Alberto
GOLES:
1-0, minuto 26: Cervero, tras despeje de Sergio Aragoneses
1-1, minuto 73: Luismi Loro, con la zurda
1-2, minuto 77: Alberto, desde el centro del campo
INCIDENCIAS:
Encuentro correspondiente a la trigésimo cuarta jornada del campeonato de Segunda B disputado en el estadio Carlos Tartiere ante 13. 730 espectadores. Mañana soleada. Owona y Fran Sol fueron los jugadores que el técnico azul, Carlos Granero, descartó en los prolegómenos del partido.
El sueño de la primera posición parece haberse esfumado en el seno del Real Oviedo, que esta mañana encajó su primer revés de la temporada en el Carlos Tartiere ante el Club Deportivo Tenerife, conjunto que se impuso por un gol a dos y aumentó su ventaja con los azules a 10 puntos cuando únicamente quedan 12 por disputarse. Los de Granero fueron superiores en el primer tiempo, adelantándose en el marcador por medio de Cervero en el minuto 26 y disfrutando de ocasiones para haber ampliado la renta, pero tras el tiempo de descanso las fuerzas entre ambos conjuntos se fueron igualando y los tinerfeños aprovecharon dos golpeos lejanos de Luismi Loro y Alberto para sumar los tres puntos en juego.
Dos cambios en el once. El entrenador azul, Carlos Granero, realizó dos cambios respecto al once titular que venía presentando durante las tres últimas jornadas de Liga. Iker Alegre y Héctor Simón sustituyeron a Pepe Díaz y a Aitor Sanz, este último sancionado por acumulación de cartulinas.
Los azules, superiores desde el inicio. Sabedor de la importancia del partido y de conseguir un resultado positivo que le mantuviera con opciones de cara al tramo final de competición, los azules saltaron muy enchufados al terreno de juego, alentados desde las gradas por más de 13.000 aficionados. Ejercieron una férrea presión en la parcela ancha que les permitió dar sensación de superioridad, aunque sin llegar a tener una excesiva fluidez por los costados. Fruto del empuje y de la insistencia disfrutaron de las dos primeras oportunidades de peligro; ambas en acciones a balón parado. Casares, en un saque de esquina, y Héctor Simón, tras un saque de banda, pusieron a prueba al guardameta tinerfeño, que atajó con autoridad.
Esas acciones hicieron despertar el olfato goleador de Diego Cervero, que no perdonó la primera ocasión que disfrutó. El máximo realizador del equipo estuvo más lúcido que la zaga tinerfeña en un rechace del portero visitante y envió el balón al fondo de la portería. Era el minuto 26 y el Real Oviedo se ponía con ventaja en el marcador.
Ese gol noqueó a los visitantes en el último cuarto del primer tiempo y dio alas a los locales, que estuvieron a punto de marcar el segundo con un lanzamiento directo de falta de Manu Busto que se estrelló en el lateral de la red.
Precisamente, ese mayor empuje de los oviedistas en sus acciones impidió que el Tenerife se prodigase mucho en ataque, siendo su ocasión de mayor peligro un lanzamiento directo de falta de Luismi Loro que se marchó por encima del travesaño cuando el reloj ya estaba a punto de llegar al minuto 45.
El pertinente paso por los vestuarios sirvió para que el Tenerife estirase un poco sus líneas, algo que no pareció acusar en exceso el Real Oviedo, que seguía tratando de adueñarse de la parcela central para no pasar apuros en su línea defensiva. Con lo que no contaba tan pronto Granero era con verse obligado a realizar dos cambios en los primeros minutos. Casares y Manu Busto se retiraron con sendos problemas físicos, saltando al césped Señé y Cerrajería, que buscaban salir al contraataque y asociarse con sus compañeros más adelantados para poner a prueba a Aragoneses.
El conjunto tinerfeño, por su parte, confía el bagaje ofensivo a sus jugadores más adelantados. Con Aridane bien sujeto por Mantovani y Baquero, el tridente formado por Luismi Loro, Ayoze y Chechu cobraba especialmente protagonismo. El partido no estaba muy definido, estando cerca tanto el 2-0 como 1-1.
El partido parecía ser favorable al Real Oviedo, pero cambió radicalmente en cuatro minutos. En el 73, Luismi Loro puso el empate en el marcador con un zurdazo desde la frontal del área que se coló por la escuadra derecha de la meta defendida por Orlando Quintana. Y en el 77, Alberto aprovechó un error en el despeje de Orlando Quintana para chutar a portería desde el centro del campo.
Esos dos zarpazos canarios fueron suficientes para darle la vuelta al marcador y encarrilar la victoria final. El tiempo jugaba ya en contra de los intereses locales, que comenzaron a jugar directo. Así, Granero decidió realizar su último cambio y sustituyó a Iker Alegre por Pepe Díaz, que pasó a jugar en punta con Cervero. En estos minutos finales apenas hubo acciones de peligro para alguno de los dos equipos y al final el marcador no se movió más. El Real Oviedo buscará en estos cuatro encuentros de Liga certificar cuanto antes su clasificación para la promoción de ascenso a Segunda División.