Acaba de incorporarse al Real Oviedo un técnico proveniente de Argentina, Pablo Martín Gibelli, que se hará cargo de la Escuela de Fútbol del Requexón. Con un largo historial como formador de jugadores, Gibelli será presentado mañana, aunque el sábado le hicimos una entrevista para que sirva de primer contacto con los aficionados.
Tu perfil responde más a un formador de jugadores que a un entrenador.
Sí, siempre he trabajado en juveniles. Hace quince años que vengo trabajando con los pibes, esencialmente con infantiles, que pueden ser el futuro más grande del Club.
En tu labor como formador ¿prefieres jugadores desde su inicio o cuando ya tienen una base?
Eso da igual. En Argentina, por ejemplo, hay pibes que a los trece años ya viven en una pensión de un Club, donde va al colegio y entrena. La idea aquí es llegar a eso, que dentro de un radio de 300 ó 400 kilómetros los jugadores se empiecen a acercar y estén con nosotros.
Es un concepto entonces no sólo de formación futbolística, sino una formación integral.
Creo que hoy el jugador que no está formado intelectualmente no puede jugar. Lo que buscamos es un jugador producto, que tenga una imagen, que no sólo aporte al Club por su parte futbolística, sino por su parte humana.
La crisis económica en el fútbol obliga a poner en marcha una cantera de la que nutrirte y de la que puedas vender los jugadores que no se utilicen en el propio Club.
Ningún Club del mundo se mantiene sin vender jugadores. Los países o los clubes se han dado cuenta de que es el recurso más genuino y el coste más barato. Hay países que han crecido mucho, como México. Hoy el mejor jugador argentino, brasileiro o uruguayo, que es el más cotizado del mundo, hoy día en lugar de venir a Italia o España va a México. Si vemos el desarrollo del trabajo de las divisiones inferiores en México, hoy son campeones del mundial sub 17, lo que llama la atención. Creo que el futuro de los clubes está acá.
¿Cuál es la receta mágica para que de Argentina salgan tantos y tan buenos jugadores?
La edad en que se empieza a reclutar. Desde los 6 años ya empieza la competencia. En el fútbol profesional un pibe debuta a los 17 años. Si lo hace a los 20, ya es grande. Un pibe de 20 años ya tiene 100 partidos en Primera y 30 ó 40 internacionales. Y después pasa por el proyecto de selecciones. Se ha hecho un Club dentro de la selección argentina, un proyecto enorme.
Un caso Messi, que llegue a debutar tan joven en una liga como la española, es lo que tiene que llegar a ser normal.
Claro. Si uno ve de dónde salió Messi, donde hizo su formación hasta que llegó a Barcelona, no lo va a poder creer. Una canchita de fútbol 7 donde hay 4.000 personas en la cancha. Son canchas de barrio como un micro estadio, con asistencia de 3.000 personas. Es un pibe que ha sentido la presión a los tres años.
La diferencia acá es que hay un gran circulante de dinero, se maneja mucho empresarialmente. Las empresas aportan mucho capital. No ocurre eso en Argentina. Allí ahora está llegando el financiamiento a los clubes. Lo que tiene allá es que el jugador desde los colegios es competitivo. Allá hay competencia escolar. A nivel primario se compite. Hay campeonatos televisivos a una edad muy temprana, donde juegan regionalmente y se da por televisión, con una audiencia de un millón de personas. Los pibes compiten con 6 ó 7 años por televisión.
El Real Oviedo no está precisamente en una situación económica boyante. ¿Qué te anima a venir aquí, el salto a una liga importante, las instalaciones, el proyecto…?
El problema del fútbol argentino es una gran desconfianza de mandar juveniles a España e Italia. Eso le motiva a uno a poder tener un centro de entrenamiento en Europa, que sea un lugar destacado en el mundo, que se sepa que en este lugar se trabaja bien, se promociona bien y se vende bien. Y tiene una seguridad jurídica. Creo que es un lugar estratégicamente muy bueno, está en el centro. Y el Oviedo tiene un nombre histórico, en la Argentina se le conoce. La liga española es como si fuera nuestra, la asumimos como si fuera propia. Y es un desafío, un paso profesional muy grande.
La idea de la Escuela es que Oviedo sea referencia para el fútbol igual que la de Córdoba es referencia a la hora de hablar de Gamboa, Pompei, Colloccini, Samuel…
Es el paso anterior a un equipo grande. El Ajax es una referencia en el trabajo de cantera, como ya lo está siendo el Arsenal y lo va a ser el Chelsea. Esto también tiene que ser una referencia, los grandes equipos tienen que saber que aquí hay una escuela de la que pueden sacar jugadores con talento.
Es la única forma en que va a sobrevivir económicamente. Hay que captar, promocionar y vender, lamentablemente. Me gustaría que un jugador estuviese diez años acá en primera, pero…
La escuela puede ser además un referente económico en la provincia.
Que vengan todos en un radio de 300 kilómetros. Tenemos que empezar por ser el mejor de Asturias y eso se da con trabajo y continuidad, con un proyecto a corto plazo, a mediano y a largo. Sabemos que tenemos que ascender. Si queremos atraer pibes, vienen cuando juegan con un equipo competitivo y contra un equipo competitivo. Pero tenemos que tratar de dejar las bases.
En el poco tiempo que llevas aquí, ¿qué sensación tienes del entrono en que vas a trabajar, cómo ves las instalaciones?
Las instalaciones son muy buenas. Lo bueno sería conjugar las instalaciones con la metodología de trabajo. Por ejemplo, veo que los equipos inferiores no tienen su propio preparador físico y hoy el fútbol es en un 70% físico. Esas son cosas que hay que mejorar, que tengan su área de preparación física, su área de preparación técnica, de capacitación para los demás, porque si capacitamos a los equipos de alrededor, el día que nos llegue alguno de sus jugadores sabremos que tiene una alta calidad técnica.
Has comentado en una entrevista reciente que todos los equipos deben jugar al ataque, pero sin un sistema único, cada uno con su método de trabajo.
No debe haber un sistema rígido, porque si no el día de mañana se cambia el entrenador y el nuevo trae otro sistema. Hay que manejar todos los sistemas, para que el jugador sea polivalente y se maneje dentro de los distintos sistemas.
¿Cuál es para ti ahora mismo el mejor jugador del mundo?
Quien mejor veo es Ronaldinho, pero me gustaría ver a Messi después de jugar cien partidos internacionales. Se le compara con Maradona, pero Maradona a esa edad tenía 100 partidos internacionales y tenía una gran competencia. Creo que Ronaldinho es más completo. Pero hay que ver quien es el mejor por puesto.
¿Puede haber otro Maradona?
No, Maradona es único, tiene un don. No sólo por su forma de jugar sino por su ánimo. Quizá en su parte personal no ha sido un buen ejemplo, pero dentro de la cancha transmite una energía extra a sus compañeros. Son jugadores tocados, definen un partido por sí solos.
¿Conoces la Segunda B española?
Hace 20 años que vivo de esto y trato de seguir en lo posible todas las ligas del mundo, donde se forman jugadores. Gracias a la relación con entrenadores de muchas ligas he viajado bastante y conozco los distintos métodos de trabajo.
¿Qué posibilidades ves de ascenso al Real Oviedo?
Primero tiene que tener una estabilidad de resultados, un ciclo de cinco o seis partidos de resultados positivos. Pero para ascender hay que tener una buena base. Subir es fácil, pero la caída puede ser muy dura. Hay que establecer bases sólidas, que el técnico de la primera plantilla tenga un recambio continuo, no preocuparse de que si se lesiona un jugador no tenga recambio. Lo fundamental es sentar una buena base.
Como responsable de la Escuela del Real Oviedo vas a estar en contacto permanente también con el primer equipo, buscando jugadores y ayudando en lo que haga falta.
Sí, con el entrenador que esté en cada momento hay que tener un consenso para saber qué jugadores hacen falta. El entrenador del primer equipo ha estado en el juvenil y eso es muy bueno. El primer refuerzo siempre tiene que venir de la cantera.
Hay que ser valientes y dar salida a los jugadores de la cantera.
El jugador la cantera nunca deja de correr, nunca deja de meter. Lo que hay que saber es bajarle la marcha y hacerle madurar. La cantera te da ese extra y aporta una inyección en el grupo. Cuando uno está en Primera con 25 años y ve muchos jugadores que están detrás de la cantera empieza a correr un poquito más.
¿Te marcas algún objetivo a corto plazo en el Oviedo?
Que tenga una estructura metodológica, un idioma en conjunto. Uno de los objetivos es que sea rentable, que no se trabaje gratuitamente. Cuando se es rentable se puede exigir.