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Comunicado de despedida de Raúl González

El cese como entrenador del Real Oviedo, tras discurrir tan sólo seis jornadas del Campeonato de Liga de Segunda B, supone para mí un duro...

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El cese como entrenador del Real Oviedo, tras discurrir tan sólo seis jornadas del Campeonato de Liga de Segunda B, supone para mí un duro golpe moral y profesional. Me voy tranquilo y sereno. Me voy con la misma discreción, seriedad y humildad con la que entré en ésta tan grande Institución.

Creo que puse mi pequeñísimo grano de arena en la resurrección de este nuestro Real Oviedo con el ascenso de la temporada pasada y es evidente que en la actual no se me ha permitido alcanzar el objetivo propuesto.

Esto, no obstante, es una sinfonía inacabada, con un equipo aún en evolución y unos resultados discretos, dudosos cara al objetivo establecido, pero con muchos atenuantes que yendo a parámetros normales van a traducirse en resultados técnico mejores.

Me despido también de una plantilla honesta en su enorme mayoría y con la que me ha unido un trato respetuoso y profesional. El equipo, en cuanto evolucione, peleará por la parte alta de la clasificación.

Sobre la posibilidad de dirigir la cantera de El Requexón y ese comentario de “se lo está pensando”, en su día, esa opción, con todos mis respetos, quedó descartada.
Dejo para el final, en esta despedida, al principal patrimonio del Real Oviedo: la afición y el sentimiento oviedista. Esa afición evitó en su día la desaparición del club, y ella, la afición, la devolverá a Primera División. Los aficionados son los auténticos propietarios del Oviedismo y de ese sentimiento, mitad espiritual, mitad real, que se transmite de abuelos a padres y de padres a hijos, es lo que hace al Real Oviedo ser un equipo tan grande.

A esa afición le estoy de corazón muy agradecido. Ese sentimiento oviedista me ha conquistado para siempre allá donde esté.

Muchas gracias por vuestra atención.
Raúl González