El presidente Dámaso Bánces se convirtió esta mañana en uno de los protagonistas del entrenamiento del primer equipo. Su presencia en las instalaciones deportivas de El Requexón se debió al protocolario acto de bienvenida que se realizó al entrenador interino de la primera plantilla, Fermín Álvarez, hasta que se decida el nombre del inquilino del banquillo.
-Su visita esta mañana en El Requexón parecía algo obligatorio para presentar al nuevo entrenador…
-Pues sí. Lo correcto es decirles a los jugadores que el Consejo de Administración había decidido destituir a Raúl González, agradeciéndole a éste todo su trabajo y actuación en el club que ha sido propia de un caballero. Desgraciadamente el fútbol es así y hoy les he pedido la máxima colaboración con Fermín de la misma manera que si fuera entrenador del equipo para muchos años.
-El club se encuentra inmerso en la búsqueda de un nuevo técnico…
-Efectivamente. El Real Oviedo está buscando un nuevo entrenador que cumpla con unos perfiles preestablecidos y que se le ha comunicado a la dirección deportiva de que cumplan esos perfiles humanos y deportivo, sino también el económica. Se le ha rogado la máxima dedicación y la máxima entrega. Habíamos encargado al director deportivo y al ya ex entrenador que formasen una plantilla que, no sólo fuese capaz de ascender, sino que fuese capaz de ilusionar a nuestra afición para aprovechar el impulso del ascenso y seguir creciendo con esta masa social que es nuestro mayor patrimonio. Evidentemente, por circunstancias ajenas al trabajo y dedicación de Raúl González, las expectativas no se han cumplido, los resultados no han acompañado, pero el juego del equipo no ilusionaba a la afición. Creemos que habiendo recabado toda esas informaciones que en su día dije que íbamos a recabar, dichas información nos aconsejaron el separar a Raúl González y buscar un nuevo entrenador que pueda servir de revulsivo y volver reenganchar a la afición, que es nuestra principal preocupación. Claro que queremos ascender, pero ante todo que nuestro equipo sea uno que marcha un estilo de juego, que no se tenga que depender de una decisión arbitral o de un fallo de una jugada aislada, que imponga su estilo de juego. Hemos intentado escoger un grupo que se nos ha dicho que era asequible, y, a día de hoy, estamos eliminados de la Copa del Rey, con grave perjuicio económico, y en un puesto que por calidad de la plantilla creemos que no nos corresponde. Esas son las circunstancias que nos han obligado a tomar esta decisión, que por supuesto no hubiésemos deseado tomar.
-Por tanto la salida de Raúl González obedece únicamente a resultados deportivos…
-Evidentemente. El presidente y la mayoría de los compañeros del Consejo de Administración, que a mí me conste, sólo han hablado con el staff técnico y la información se ha recogido por los cauces que se deben de recoger. No ha habido ningún otro motivo. En cuanto a la entrega de Raúl González es algo que no nos cabe la menor duda, pero las circunstancias, el tipo de juego, resultados y clasificación creíamos que era conveniente el tomar esta de cisión ya. Teníamos el precedente de nuestra primera temporada, cuando estuvimos aguantando el cese del entrenador porque nuestra intención era que aún podíamos alcanzar la promoción de ascenso, luego la de no descender y finalmente descendimos. Si hubiésemos optado por un equipo para no descender, nos hubiésemos quedado con la del año pasado, que nos decían que sería suficiente para quedar en mitad de la tabla. Como lo que queremos es estar en los puestos de arriba, crear ilusión con el juego del equipo, con un estilo que tiene que definir al Real Oviedo, creemos que cuanto más tiempo se pierda, es peor.
-Finalmente, ¿qué perfil de entrenador se busca?
-El perfil tiene que ser un entrenador que demuestre con éxitos contrastados su valía, ya sé que también lo tenía Raúl González, pero no es lo mismo éxitos en Tercera División, que en Segunda B, en Segunda División o en Primera División. También que sea capaz de inculcar un estilo de juego que ilusione. En tercer lugar que tenga unas condiciones personales idóneas, que sea honesto y un ejemplo para sus pupilos. Y cuarto que sea asequible para la economía del Real Oviedo.