En la primera parte de los años 20 del pasado siglo, Oviedo contaba con dos equipos principales de fútbol, el Stadium y el Deportivo, y entre ambos iban consiguiendo algún que otro éxito deportivo para la ciudad. Pero los ciudadanos no se conformaban con esas consecuciones, indudablemente limitadas por la dispersión de fuerzas en el balompié carbayón.
Los aficionados al fútbol en Oviedo ambicionaban poder disfrutar de un club más potente, que pudiera destacar y brillar en el panorama del fútbol español. Y así, con esas ansias, paulatinamente se fue modelando la fusión entre el Stadium y el Deportivo, que culminaría con la fundación del Real Oviedo el 26 de marzo de 1926.
Al día siguiente de la creación del Real Oviedo, el diario ovetense *Región* abría su sección de Deportes con el siguiente titular: “El Oviedo F. C.” Y comenzaba la información correspondiente con estas líneas: “He aquí un título que damos por primera vez y que desde hace mucho tiempo ansiábamos dar. Y como todo llega, llegó la hora de encabezar la sección de deportes con un nombre definitivo, prometedor de días de esplendor para el fútbol local.”
Aquel pequeño grupo de ambiciosos aficionados carbayones vio cómo su equipo iba alcanzando nuevas metas poco tiempo después de su creación; pronto consiguió su primer campeonato de Asturias, en 1928. Y a la temporada siguiente se proclamó nuevamente campeón.
Tras la creación a principios de 1929 de la Liga, donde el Real Oviedo comenzó a competir en Segunda División, el conjunto carbayón pronto se convirtió en serio aspirante a ascender a la máxima categoría del fútbol español, y en 1933 conquistó el honor de ser el primer equipo asturiano que lo logró.
Desde entonces se han sucedido las épocas brillantes y las que no lo fueron tanto, las alegrías y los sinsabores, los sufrimientos y la gloria, pero nunca han faltado ni la ilusión ni la ambición.
Tras padecer los peores momentos de su historia en la década pasada y a principios de la actual, el oviedismo ha sabido sufrir, pelear y salir adelante, de la mano de una afición ejemplar y de su principal accionista, el Grupo Carso.
Ahora, más de 40 000 accionistas, diseminados por Oviedo, por Asturias, por España y por la inmensa mayoría de países del mundo, profesan con orgullo el oviedismo y convierten el Carlos Tartiere en uno de sus lugares de referencia.
Superadas ya plenamente en los diferentes aspectos las convulsiones y penumbras de estos últimos años, el panorama es prometedor. Es hora de continuar siendo ambiciosos, como lo hicieron aquellos aficionados carbayones, aquellos pioneros hace 93 años, porque sin duda alguna lo mejor está aún por llegar. ¡FELIZ CUMPLEAÑOS, OVIEDISTAS!