El Real Oviedo se impuso (2-0) al Atlético B y se afianza en la tercera posición, aunque ahora a siete puntos del líder *Cervero y Señé marcaron los goles azules en el segundo periodo
32ª jornada de Liga
Real Oviedo, 2; Atlético B, 0
ALINEACIONES:
Real Oviedo: Orlando Quintana; David Fernández, Baquero, Mantovani, Cantero; Casares, Aitor Sanz, Iván Rubio (Héctor Simón, minuto 75), Pepe Díaz (Jandro, minuto 62); Manu Busto (Señé, minuto 72) y Cervero
Atlético de Madrid B: Bono; Manquillo, Mongil, Cenk, Elvis; Ndoye (Rubén, minuto 85), Vicente, Omar (Borja, minuto 82), Iván; Cidoncha (Dani marquez, minuto 90= y Gerard
ÁRBITRO:
Sagues Oskoz, perteneciente al comité Vasco. Amonestó a los locales Mantovani, Cantero e Iván Rubio y a los visitantes Cidoncha, Iván, Rubén y Ndoye
GOLES:
1-0, minuto 82: Señé, con la zurda, desde el interior del área
2-0, minuto 85: Cervero, a la media vuelta, con la derecha
INCIDENCIAS:
Encuentro correspondiente a la trigésimo segunda jornada del campeonato de Liga disputado en el Carlos Tartiere ante 9.036 espectadores. Tarde-noche lluviosa. Césped blando.
El Real Oviedo se impuso (2-0) al Atlético de Madrid B y se afianza en la tercera posición del grupo gracias a los goles de Señé y Cervero, ambos en el segundo periodo. La jornada resultó positiva para los intereses de los azules, que se sitúan a un sólo uno del Leganés, segundo clasificado, y a siete del Tenerife, líder y al que se enfrentarán dentro de dos semanas en el Carlos Tartiere. Por tanto, la ilusión regresó a la casa carbayona, que aspira a lo máximo en las seis últimas jornadas de Liga.
El preparador oviedista, Carlos Granero, optó por darle continuidad al once titular que hace diez días se enfrentó al Real Madrid C en Valdebebas. Las recuperaciones de los defensas Baquero y Cantero propiciaron que el valenciano repitiese plantel por primera vez desde su llegada al banquillo.
Con un fantástico ambiente en las gradas y sabedor de los resultados de la jornada, el Real Oviedo saltó al césped del Carlos Tartiere con el propósito de llevar la iniciativa del juego ante un Atlético de Madrid B que planteó un esquema más conservador. Así pues, la posesión de balón recayó del lado local, aunque ello no se tradujo en excesivas ocasiones de gol debido al entramado defensivo visitante. No hubo muchas jugadas combinativas, sino que las escasas aproximaciones llegaban con disparos lejanos, desde la frontal del área y en situaciones forzadas. Lo intentaron Iván Rubio, este en dos ocasiones, Casares, Cervero y Manu Busto sin el premio esperado debido a las intervenciones del guardameta rojiblanco Bono.
En el otro área, Orlando Quintana vivió una primera parte sin sobresaltos, con un único golpeo visitante que se marchó desviado. Su autor, Omar.
Tras el paso por los vestuarios, los azules aumentaron su control y encerraron durante los primeros minutos al filial en su propia área, llegando incluso a botar Manu Busto varios saques de esquina consecutivos que no encontraron rematador. Con el paso de los minutos, el Atlético B fue estirando sus líneas, tratando de aprovechar la velocidad de sus hombres más adelantados. Incluso reclamaron un penalti tras caída de Iván ante Baquero.
Ante el devenir del partido, Granero dio entrada rápidamente a Jandro, Señé y Héctor Simón con el objetivo de darle frescura al juego ofensivo de cara al tramo final. Los azules recuperaron el balón y volvieron a crear situaciones de peligro, aunque ahora ya en acciones combinativas por ambas bandas. Fruto de una de ellas llegó el primer gol de la tarde, en el minuto 82 de partido.
Casares porfió un balón en la banda izquierda y el rechace cayó a pies de Señé, que se deshizo de dos rivales dentro del área y soltó un potente zurdazo que se coló por la escuadra izquierda de la meta rojiblanca. Golazo del centrocampista catalán, que está completando buenas actuaciones tras la llegada de Granero al banquillo.
Ese gol llevó la euforia a las gradas, donde los más de nueve mil espectadores comenzaron a ver más cerca la clasificación para la promoción de ascenso. Entre cánticos y bufandeos llegó el tanto de la tranquilidad. Cervero, ídolo de la afición local, se sumó a la fiesta con un derechazo dentro del área a la media vuelta, tras controlar un balón. Era el minuto 85.
El Real Oviedo había finiquitado el encuentro en apenas tres minutos. Los instantes finales se consumieron sin apenas sobresaltos y sirvieron para que la semana del oviedismo se cerrase con la mayor felicidad posible para los sufridores seguidores azules. La ilusión ha vuelto a la casa azul. Seis jornadas para soñar.