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La España futbolística debatía apasionadamente a mediados de 1933 si el puesto de delantero centro de la selección nacional lo debía ocupar Elícegui, del Athletic Club de Madrid, o Lángara, del Real Oviedo.
Pese a las grandes actuaciones de Isidro Lángara y los muchos goles que marcaba, el seleccionador nacional no había vuelto a convocarlo para jugar con España después de su debut en abril de 1932. En su lugar había llamado a Elícegui. Entre los aficionados al fútbol de todo el país se discutía cuál de los dos debía ser el delantero centro titular del combinado hispano.
En Oviedo se decidió dirimir la cuestión mediante un duelo futbolístico. Así pues, para tal día como hoy, un 21 de septiembre, de aquel año de 1933, se organizó en la capital de Asturias un partido en el que estuviesen frente a frente ambos goleadores con sus respectivos equipos.
Llegado el día, festividad de San Mateo, la cual se celebra secularmente en Oviedo por todo lo alto, los equipos de ambos jugadores, el Athletic Club de Madrid y el Real Oviedo, se aprestaban a enfrentarse. La expectación en torno al partido era máxima.
El escenario del encuentro era el Stadium de Buenavista. Más que en el resultado del partido, toda la atención estaba centrada en el número de goles que haría cada uno de esos dos grandes delanteros.
Lángara marcó nada menos que 7 goles mientras que Elícegui hizo solo 1. No hubo otros jugadores que marcasen goles en ese partido. Es decir, el resultado fue de 7-1 favorable al Real Oviedo. Tras su gran exhibición de goles, Lángara volvió a la selección española. Isidro Lángara está considerado el mejor goleador español de todos los tiempos por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS, por sus siglas en inglés).