La Sala de Prensa del Estadio Carlos Tartiere acogió esta tarde la presentación oficial del nuevo entrenador de la primera plantilla, Toño Velázquez. El acto fue seguido por numerosos medios de comunicación, citados a través de nuestra página web.
A las ocho de la tarde, una vez concluido el entrenamiento del equipo juvenil de División de Honor bajo las órdenes del propio Toño, el nuevo entrenador se dirigió al Estadio, donde le esperaban los miembros del Consejo de Administración, que estaban reunidos desde las cinco de la tarde. En su compañía, acudió el técnico a su comparecencia ante la prensa (en la imagen, acompañado del presidente Mesa durante la presentación).
José Antonio Velázquez García nació el 1 de junio de 1963 y jugó en todas las categorías del Real Oviedo, donde llegó procedente de la Peña Artabe. Su debut con la primera plantilla se produjo el 21 de noviembre de 1982, militando el Real Oviedo en Segunda División, ante el Castellón. Tras salir del Oviedo, Toño militó en el Águila Negra, Ribadesella, Zamora, Siero, Real Avilés, Hispano, Ponferradina, Caudal, Marino y Titánico.
Como entrenador, ha estado en dos ocasiones en el banquillo del equipo juvenil de División de Honor del Real Oviedo, la primera como ayudante y en la actual temporada como entrenador. También dirigió al Berrón y al Real Titánico, realizando con éste una gran campaña, a pesar de la difícil situación de la institución.
Para empezar su relación con la prensa en esta etapa, Toño quiso comenzar disculpándose ante todos los medios que le han llamado estos días y a los que no ha dicho nada “porque tampoco yo sabía nada, no tenía más noticias que las que teníais vosotros”.
Toño llega sin exigencias previas marcadas por el Consejo, que “se mantiene a la expectativa. Mi continuidad dependerá de lo que ellos consideren oportuno en función de los resultados”.
La apuesta del Consejo de Administración por el Requexón se refleja, según Toño, en la apuesta por un técnico de la casa, y no “por un entrenador de renombre”. Una apuesta por “un entrenador de la casa, porque lo mamé desde una edad muy temprana”.
El nuevo entrenador seguirá su filosofía del fútbol en esta nueva etapa: “Creo en el trabajo, el sacrificio, la pasión y la ilusión que genera este deporte”. Y el método de trabajo: “Tiene que haber exigencia y sufrimiento en el entrenamiento”.
Además anunció Toño que “si algún juvenil tiene tiempo y buenas condiciones, subirá al primer equipo”, una buena noticia para el que será, en palabras del protagonista, “el reto más importante de mi vida”.
Mañana, a las diez y media, comenzará esta nueva etapa, estando previamente prevista la despedida de Antonio Rivas y Pedro Luis de la que ha sido su plantilla.
CON CARIÑO Y EMOCIÓN
Cuando llegué al Área de Prensa del Real Oviedo, hace ya dos años, creí ver un sueño realizado. Siendo guajes en la grada del viejo Tartiere vibramos, soñamos, reímos y lloramos con nuestros jugadores, nuestros héroes. Y al entrar en el Club entraba en contacto muy directo con uno de aquellos personajes ya de leyenda: Antonio Rivas.
La leyenda se había acrecentado por la actitud de una persona que cogió al equipo en los peores momentos, sufriendo un descenso en el que ninguna culpa tenía, pero llorándolo como el que más. Alguien que acompañado de su fiel amigo Pedro Luis González se echó a la espalda la responsabilidad de formar un equipo en pocos días, de intentar salir a competir en Tercera con un grupo de chavales de la casa y algunos jugadores traídos de fuera. Y entre los dos consiguieron formar un grupo de una calidad futbolística muy interesante, pero de una calidad humana extraordinaria. Les dio igual no tener agua caliente para ducharse, no tener instalaciones aseguradas para entrenar… y tener seis puntos menos al salir a competir. Desde aquel 30 de agosto de 2003 en que dijimos que nadie acabaría con nosotros hasta hoy han pasado muchas cosas. Buenas y malas, mejores y peores, pero siempre con Antonio Rivas y Pedro Luis González como referencia.
Hasta hoy. O hasta ayer. A quienes vivimos un poco de cerca el Real Oviedo nos llegó la noticia de que Antonio no seguía, que lo cesaban. Y el alma se encogió. Ni entendíamos ni queríamos entender, sólo nos preocupaba que un amigo lo estaba pasando mal. El corazón dominaba al cerebro y quisimos antes de nada hablar con el amigo, aunque la conversación fue corta, demasiado corta, pero cuando las sensaciones sobrepasan la razón, las palabras tienen poco que hacer y los silencios son más expresivos. A Pedro, ni pude llamarlo.
Mañana tendré la oportunidad de despedirme, con un “hasta ahora mismo”, de Antonio. Y de Pedro, cómo no. Va a ser duro, muy duro, increíblemente duro. Pero allí estaré tempranito para apoyar con mi presencia, si de algo sirve, a dos amigos que lo han dejado todo por nosotros. Y volveré a pensar que aquel enorme jugador de zurda prodigiosa un día fue un lejano ídolo y ahora ha llegado a ser un cercanísimo amigo. Porque por encima de todo, mañana voy a decir “hasta pronto y suerte” a un amigo. ¡Qué coño, a dos! Gracias Antonio. Gracias Pedro.
Y llega otro amigo. Suerte Toño. Aunque estoy comprobando que la suerte la tengo yo por tener estos amigos. ¡Hala Oviedo!
Gracias al Real Oviedo por permitirme estos dos años maravillosos expresándome sin censura ni cortapisa. No tiene precio.