En su acto de presentación como nuevo entrenador del Real Oviedo, Ismael Díaz Galán ya dejó claro que impondría sus convicciones futbolísticas a la plantilla desde el primer día. Esos pensamientos se basan en tener fe en sus jugadores y una fe ilimitada en el balón, esto quiere decir que deben de tenerlo en su poder el mayor tiempo posible. Todo ello debe de ir acompañado de unos jugadores que lo defiendan y de un buen trabajo táctico.
Pues bien, en el habitual partido semanal de entrenamiento que se celebró en la tarde de ayer, jueves, en el Carlos Tartiere, Díaz Galán puso en liza dos equipos con el mismo esquema (1-4-3-3), un sistema que lleva utilizando cuando no estaba de moda y cuando sí que lo estaba, como él mismo reconoció en su presentación. Los anteriores técnicos habían optado por el 1-4-4-2 y por el 1-4-5-1.
Así pues, tras lo visto en el encuentro de ayer, el preparador azul sopesa darle la titularidad al zaguero Lucas Iglesias. El defensa argentino, que tan sólo disputó un encuentro liguero (ante el Burgos y que concluyó con empate a un tanto), formó en el once que cuenta con mas opciones de salir ante el Palencia, líder de la categoría.
Su segunda convicción es que sus jugadores tengan el balón el mayor tiempo posible. Así, el centro del campo del domingo estaría formado, según la prueba de ayer, por Servando, Alex y Michu. Los tres futbolistas, de corte ofensivo, destacan por su buen manejo de la pelota y su visión de juego. Estas cualidades se encuentran dentro de lo que Díaz Galán pretende en su segundo pensamiento.
Pero las novedades no terminan aquí. El entrenador azul separó esta semana a los futbolistas por líneas y realizó entrenamientos específicos con el objetivo de mejorar el trabajo táctico, otra de las premisas sobre las que se fundamenta su manera de ver el fútbol.
Además, las sesiones de video han vuelto al equipo. Los jugadores carbayones vieron en la tarde de ayer unos videos elaborados por el cuerpo técnico con el objetivo de estudiar el juego que realiza el Palencia, líder de la categoría y próximo rival de los azules.
Finalmente, en el partido de entrenamiento se utilizó un nuevo método de trabajo basado en ruidos, gritos y pitos procedentes de la megafonía y que fueron utilizados como sonido ambiente. El propósito era que los futbolistas azules se sintieran incómodos y presionados en el transcurso del partido.