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En 1946 Lángara volvía por sus fueros

En diciembre de ese año marcaba su primer triplete tras volver de América

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Habían pasado diez años, una guerra civil y mucha nostalgia. Isidro Lángara, el goleador por excelencia del fútbol europeo, había tenido que marcharse de España y dejar el Real Oviedo por culpa de un terrible conflicto bélico. Desde el continente americano había echado de menos su tierra tanto como se le había añorado a él en este lado del Atlántico.
Al fin había regresado y, fiel a su inherente actitud bondadosa, sobre el césped tradujo con sus botas al lenguaje del fútbol el decíamos ayer de Fray Luis de León; había pasado una década entera pero Lángara, sin mirar atrás, sin rencores, continuó su vida haciendo con honradez lo que mejor sabía, marcar goles, como había hecho justo hasta el momento en que se tuvo que ir a jugar a América.
Su regreso a Asturias, al Real Oviedo, había constituido todo un acontecimiento social. Igual sucedió con sus primeros partidos con la camiseta carbayona después de la guerra civil. “Ha vuelto el fenómeno”, tituló la publicación deportiva *Marca* en una portada que dedicó enteramente al goleador oviedista con motivo de su regreso al fútbol español.
El 15 de diciembre de 1946, poco más de dos meses después de su regreso a la Liga, Lángara marcaba un *hat-trick*, como tantas veces había hecho antes de que la contienda bélica asolase el país. Era el primero que lograba tras su vuelta. Ese día, en el Real Oviedo, para enfrentarse al Castellón, junto a Lángara se alinearon en el estadio de Castalia Greus, Arzanegui, Penedo, Tamargo, Diestro, Sansón, Antón, Goyín, Herrerita y Emilín. El partido finalizaba con el resultado de 3-3 y Lángara era el
autor de todos los goles del Real Oviedo. Efectivamente, el fenómeno había regresado a casa.