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Femenino

Empate y emoción en el adiós de Laurina en casa

El Real Oviedo fue superior en la primera parte y logró igualar el encuentro en los últimos minutos

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El Real Oviedo Femenino cerró su penúltimo compromiso liguero en El Requexón con un empate (1-1) ante el CE Europa en un encuentro marcado por la igualdad final y, sobre todo, por la emoción vivida en la despedida de Laurina. Con ambos equipos ya descendidos matemáticamente, el duelo tenía como aliciente evitar la última posición y despedirse con buenas sensaciones ante su afición.

Las ovetenses saltaron mejor al terreno de juego y llevaron el peso del partido durante toda la primera mitad. Con más presencia en campo rival y mayor claridad en sus llegadas, las azules generaron las ocasiones más peligrosas, mientras que el conjunto catalán apenas inquietó la portería defendida por Saray. La oportunidad más clara llegó en las botas de Raissa Mbappé, que probó suerte con un potente disparo de diestra que obligó a Curbelo a lucirse con una gran intervención. Sin embargo, pese al dominio local y la insistencia, el marcador no se movió antes del descanso (0-0).

Las jugadoras del Real Oviedo Femenino posan con una pancarta en apoyo a Gema Ginés.

Tras la reanudación, el encuentro se equilibró y el ritmo bajó en comparación con los primeros 45 minutos. Las ocasiones escasearon y el juego se volvió más disputado en el centro del campo. En el minuto 72 se vivió uno de los momentos más especiales de la tarde, cuando Laurina abandonó el terreno de juego, siendo sustituida por Ana Buceta. La jugadora recibió una cerrada ovación, acompañada por los aplausos de compañeras y rivales, en el que era su último partido en casa antes de colgar las botas.

En la recta final llegaron los goles. El Europa aprovechó un error defensivo para adelantarse en el marcador (0-1), poniendo en aprietos a las carbayonas. Sin embargo, el Real Oviedo Femenino no bajó los brazos y encontró el premio a su insistencia en los últimos minutos, cuando Andrea Villadeamigo firmó el tanto del empate definitivo (1-1).

El pitido final dejó un reparto de puntos y una despedida cargada de emoción. Laurina recibió el cariño de la grada, de sus compañeras y del cuerpo técnico, además de un ramo de flores por parte de sus familiares, en un homenaje más que merecido para cerrar su etapa como oviedista en El Requexón.