El solitario tanto de Manu Busto en el minuto 33 resultó suficiente para que los de Pacheta doblegasen al Club Marino y estrenasen el casillero de victorias ante sus aficionados después de haber sumado un punto de nueve posibles en sus tres anteriores comparecencias
Real Oviedo, 1; Club Marino, 0
ALINEACIONES:
Real Oviedo: Dani Barrio; Juanpa (Negredo, minuto 27), Owona, Juanma, Nano; Aitor Sanz, Pascual; Xavi Moré, Pelayo (Álvaro, minuto 66), Manu Busto; y Oscar Martínez (Martins, minuto 82)
Club Marino de Luanco: Rafa Ponzo; Queipo, José Ángel, Saavedra, Guaya; Miki, Castaño; Titi (Luis Cuenca, minuto 72), Hermes (Alex Arias, minuto 64), Jony (Sergio Villanueva, minuto 72); y Pablo Carnero
ÁRBITRO:
Corral García, perteneciente al Comité Gallego. Amonestó a los locales Dani Barrio, Oscar Martínez, Owona y Negredo, y a los visitantes Alex Arias y Queipo
EL GOL:
1-0, minuto 33. Manu Busto, tras asistencia de Xavi Moré desde la banda derecha
INCIDENCIAS:
Encuentro correspondiente a la séptima jornada del campeonato de Segunda B, disputado en el estadio Carlos Tartiere ante 5.415 espectadores. Tarde calurosa y soleada.
El Real Oviedo ya conoce la victoria en el estadio Carlos Tartiere. El solitario gol de Manu Busto en el minuto 33 resultó suficiente para que los azules se impusiesen por la mínima al Club Marino de Luanco y estrenasen su casillero de triunfos como locales en un enfrentamiento regional marcado por las ocasiones de peligro de ambos conjuntos. Los visitantes iniciaron bien el partido y estuvieron a punto de romper la igualada por medio de los ex oviedistas Joni y Pablo Carnero, éste último incluso llegó a estrellar un balón en un poste, mientras que los locales, que fueron a más a medida que transcurría el encuentro, giraron su potencial ofensivo en la figura de Xavi Moré, que creó mucho peligro por la banda derecha y asistió a Manu Busto, con el que volvió a entenderse francamente bien, en la acción del dio origen al único tanto carbayón. En cualquier caso, la mala fortuna volvió a cebarse con los locales, que estrellaron tres balones en la madera por segundo partido en lo que se lleva de Liga.
El conjunto oviedista parece haber encontrado la línea de resultados después de un irregular inicio de temporada y ya acumula siete puntos de los nueve últimos posibles. Ante esta dinámica, el técnico, Pacheta, únicamente realizó dos cambios, uno de ellos por la lesión de Jorge Rodríguez, respecto al once inicial que el pasado domingo empató ante La Roda. En ese once, donde las novedades eran Owona y Pascual, destacó también la posición de Pelayo, que adelantó unos metros su demarcación natural de pivote para actuar como mediapunta y sacar más provecho tanto a su presencia física como a su llegada en segundas jugadas.
El Marino, mejor en la primera media hora de juego. El Marino de Luanco presentó una formación inicial con varios jugadores con pasado en el Real Oviedo y cuajó una primera media de hora de juego realmente buena que llegó a sorprender a los locales. Pacheta había avisado durante la semana del peligro del conjunto luanquín y la verdad es que sus temores muy pronto se vieron reflejados en el terreno de juego, donde los veloces extremos Titi y Joni, y el delantero Pablo Carnero sacaron todo su descaro y llevaron el nerviosismo a la grada con tres acciones individuales. El ariete estrelló un balón en el poste derecho de la meta defendida por Dani Barrio cuando apenas se llevaban dos minutos de partido, mientras que los golpeos de los dos futbolistas de banda fueron respondidos con acierto por el guardameta carbayón, que se enfrentaba a los que hasta hace unos meses eran sus compañeros.
El técnico local, Pacheta, no veía nada claro el partido desde el banquillo y realizó un cambio en su línea defensiva cuando apenas se llevaban disputados 30 minutos. La aportación en ataque del visitante Joni quizá influyó para retirar a Juanpa y dar entrada a Negredo, que se colocó en el centro de la zaga junto a Juanma y desplazó a Owona al lateral derecho.
El Real Oviedo toma el control del juego y el gol llega en una combinación entre Xavi Moré y Manu Busto. A raíz del cambio, los jugadores azules comenzaron a tener más el balón en la parcela central y dejaron a un lado el juego directo de los primeros compases para tratar de enlazar acciones combinativas. Ahí, en este apartado, fue donde comenzó la asociación Moré-Busto, que se convirtieron en los dos protagonistas de los minutos finales del periodo.
La conexión no tardó en aparecer. Apenas 3 minutos. Xavi Moré recibió un balón en la banda derecha y se marchó hasta en dos ocasiones de su marcador Guaya para poner un balón al interior del área que Manu Busto sólo tuvo que empujar al fondo de la portería en el minuto 33.
Ese gol fue clave para los locales, que comenzaron el asedio a la portería defendida por el ex oviedista Rafa Ponzo, que se vio obligado a realizar una doble intervención a sendos disparos consecutivos del tándem ofensivo local. En el 44, Moré recogió un balón suelto en la frontal del área y soltó un potente derechazo, pero el balón se estrelló en el poste izquierdo y se marchó por la línea de fondo.
El paso por los vestuarios fue aprovechado por ambos técnicos para recolocar a sus jugadores. En el caso del visitante, la alerta ante Manu Busto y Xavi Moré aumentó y sus jugadores apenas les dejaban entrar en juego. El partido se desarrollaba fundamentalmente en el centro del campo, aunque las ocasiones de peligro seguían apareciendo. Eso sí, sin tanta mayor frecuencia como en el primer periodo. Hermes, Joni y Sergio Villanueva lo intentaron desde lejos, pero Dani Barrio estuvo acertado en sus intervenciones y atrapaba los balones con autoridad, aspecto que el cancerbero volvió a sacar a relucir para adivinar el cabezazo de Miki a la salida de un saque de esquina.
Manu Busto pudo ampliar la renta en el marcador. Los locales no se amedrentaron y la nueva variación de su técnico volvió a dar sus frutos. Si Pacheta reforzó el lateral diestro con Owona en el primer periodo, en el segundo dio entrada a Álvaro para el carril zurdo, adelantando la posición de Nano y ubicando a Manu Busto por detrás del delantero. Las llegadas al área rival volvieron a aparecer después de unos minutos sin hacerlo. Hubo dos prácticamente consecutivas en dos minutos, entre el 76 y el 77, y todas ellas llevaron el sello de Manu Busto. El goleador azul de la tarde chutó ajustó al poste izquierdo tras un pase interior de Moré y salvar la salida de Rafa Ponzo, y remató desviado desde la frontal del área tras una rápida combinación con Oscar Martínez.
En los instantes finales, el Marino no elaboró tanto sus juegos y empleó un juego más directo de lo habitual, quizá mermado ya por la lesión en un tobillo de Miki, uno de los creadores del juego ofensivo, pero la zaga local se mostró muy segura en sus acciones e impidió cualquier aproximación al área de Dani Barrio. El Real Oviedo, por su parte, dispuso de una nueva oportunidad para ampliar la ventaja en el marcador, pero el remate de Martins, tras una acción de estrategia, se estrelló en el poste derecho.
En resumen, el conjunto de Pacheta consiguió en este enfrentamiento regional ante el Marino de Luanco un doble objetivo: lograr la primera victoria de la temporada en el Carlos Tartiere y mantener la portería a cero por primera vez en la temporada.