El conjunto de Pacheta se impuso (0-1) al Athletic B en Laredo gracias al tanto de Jorge Rodríguez en el minuto 35 *Los azules lograron su tercer triunfo en pretemporada ante un equipo de su misma categoría
Athletic B, 0; Real Oviedo, 1
ALINEACIONES:
Athletic B: Jon Ander; Unai Medina, Etxebarria, Albisua, Galán; Eraña, Eguaras, Javier Eraso, Igor; Yerrebaso y Jon Vidal. También jugaron Larrauskain (p.s.), Bustinza, Morán, Eizmendi y Orbegozo.
Real Oviedo: Lledó; Juanpa, Jorge Rodríguez, Juanma, Candela; Xavi Moré, Pascual, Aitor Sanz, Abasolo; Rubiato y Oscar Martínez. También jugaron Owona, Nano, Pelayo, Martins y Manu Busto.
ÁRBITRO:
García García, perteneciente al Comité Cántabro. Amonestó a los azules Candela y Rubiato.
EL GOL:
0-1, minuto 35. Jorge Rodríguez, con la derecha, desde el borde del área.
INCIDENCIAS:
Encuentro correspondiente a la I edición del Trofeo “Ayuntamiento de Laredo”, disputado en el campo San Lorenzo, en Laredo, ante cerca de medio millar de espectadores. Presencia de seguidores oviedistas en las gradas. Césped en buen estado.
El nuevo proyecto del Real Oviedo volvió a sacar buena nota en su tercer enfrentamiento ante un equipo de su misma categoría. Los azules se mostraron serios, muy ordenados y saben a lo que juegan en todo momento: seguridad defensiva, presión en la parcela central y efectividad en las acciones ofensivas. Todo estos argumentos, ya conocidos como el “método Pacheta”, tuvieron esta tarde su enésima versión ante el filial del Athletic Club en Laredo. Los azules se impusieron por la mínima (0-1) merced al gol del defensa Jorge Rodríguez en el minuto 35 en un partido que tuvieron controlado en todo momento.
La penúltima prueba de la pretemporada azul resultó realmente positiva. Los de Pacheta salieron victoriosos en su enfrentamiento ante un filial atípico en el sentido de que no rehúye del contacto físico en la parcela central ni de sacar el balón jugado. El cansancio después de cuatro semanas de entrenamientos y de varios partidos de preparación comienza a hacer mella, pero la ilusión por llegar en buena forma al estreno liguero del próximo domingo 21 ante el Leganés hace que cada uno de los jugadores tratasen de sacar lo mejor de sí.
Ambos conjuntos afrontaron el choque como si se tratase de un encuentro oficial. El juego brusco y las continúas faltas hacían ver a los espectadores que el partido no estaba catalogado como amistoso. El juego se desarrolló en la parcela central, terreno en la que la dupla Aitor Sanz-Pascual se fajó en cada disputa con el objetivo de tener la posesión del balón, algo que consiguieron, pero que no se tradujo en jugadas combinativas debido a las continuas interrupciones.
La igualdad estaba siendo la tónica dominante y, ante ese guión, las jugadas a balón parado adquieren una excesiva importancia. Los partidos en Segunda B se deciden por un detalle mínimo y eso fue lo que ocurrió esta tarde en Laredo. Avisaron los bilbaínos en el minuto 29 con un remate de cabeza de Albisua que se marchó al lateral de la red. La réplica azul no se hizo esperar. 6 después llegó el tanto oviedista. El defensa Jorge Rodríguez recogió un balón rechazado por la zaga bilbaína tras una falta lateral y batió al guardameta rival con un derechazo ajustado al poste derecho.
Los futbolistas carbayones tomaron ventaja en el marcador e hicieron gala de su solidez defensiva, que combinaron con su estilo de juego de profundizar por los costados. El “método Pacheta” no dejó nada a la improvisación y el equipo demostró seguir en la misma línea de la pasada temporada. Sabe jugar con el marcador a favor, no rebaja ni un ápice la concentración defensiva y maneja los tiempos de los partidos. Y lo hizo ante un prometedor conjunto bilbaíno que acumula un enorme potencial en sus futbolistas. Su técnico, Ziganda, está tratando de inculcar las ideas en un plantel muy joven que combinó fases de rasear más el balón con otras de utilizar un juego más directo, aunque sin excesiva suerte porque en ambas salieron victoriosos los de Pacheta.
La seriedad de la retaguardia azul tenía su oposición en el atrevimiento de los jugadores ofensivos. Rubiato, Manu Busto –que salió desde el banquillo-, Oscar Martínez, Xavi Moré y Abasolo conectaban muchas veces entre sí y llegaban a las inmediaciones del área bilbaíno. Los dos primeros gozaron de las ocasiones de mayor peligro, aunque sus golpeos se marcharon fuera por muy poco.
En definitiva, el Real Oviedo causó una buena imagen ante el Athletic B y reafirmó el buen momento por el que atraviesa en pretemporada, donde ha salido victorioso de los tres enfrentamientos ante equipos de su misma categoría.