Seis chicos japoneses y un coreano reciben una formación integral gracias al trabajo de la Fundación
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No es una novedad que el trabajo de la Fundación Real Oviedo escapa del espectro meramente futbolístico, y es precisamente alejado de los terrenos de juego donde realiza su labor más importante.
En Fundoma conviven jóvenes de más de una decena de países, que reciben una formación académica de acuerdo a las diferentes edades que conviven bajo el amparo de la Fundación, buscando su crecimiento personal.
De todos ellos y gracias a la alianza con Wakatake, seis chicos de Japón y un joven coreano pasan sus días con el balón pegado a sus pies, compartiendo entrenamientos y consejos técnicos de sus preparadores, pero también viven en Oviedo como haría cualquier menor de su edad.
Hakuto, Yuki, Masatora y Sora van al Colegio Público de Pando, Taehoo al Colegio Público Pablo Miaja, mientras que Ruí Kato y Narimasa al IES Monte Naranco, donde reciben entre otras clases de Inmersión Lingüística.
Unos canteranos que se sienten y actúan como cualquier alumno, porque la prioridad del Real Oviedo no es solo buscar, sino ayudar a formar talento.