Ismael Díaz Galán ha sido presentado este mediodía como nuevo entrenador del Real Oviedo. El nuevo preparador azul destaca por sus sólidas convicciones basadas en la fe en sus futbolistas, una mayor posesión de la pelota y el orden táctico. Díaz Galán posee una amplia trayectoria en los banquillos y cuenta con experiencia en conjuntos con una situación comprometida y en los que siempre ha tenido un final feliz. Desde el club se intenta buscar un revulsivo con el firme objetivo de lograr una permanencia en la que hay confianza.
El nuevo preparador ha respondido a las siguientes cuestiones:
¿Esperaba volver a sentarse en un banquillo tan pronto?
La verdad es que por sorpresa, no; pero no deseado, sí. Muchas veces lo que no se desea se convierte en hechos. Todos los que nos dedicamos al mundo del fútbol hemos vivido situaciones como esta. Estamos en un club donde las situaciones se hablan y se tratan con cordialidad, hemos cogido el barco en marcha y nos limitamos a hacer nuestro trabajo con honestidad. Antes estaba en el puesto de coordinador deportivo de la entidad y ahora paso a tener una nueva función.
No obstante, no es la primera vez que coge un equipo en una situación comprometida
Es cierto. Tengo una trayectoria detrás que me avala. He cogido conjuntos en situaciones parecidas a la que se encuentra el Real Oviedo y siempre he tenido un final feliz. Espero que aquí salga con la misma fortuna.
¿Habrá mucha revolución en el equipo?
Cuando se produce un cambio en el banquillo también hay un cambio en los jugadores. Cuando se produce ese cambio es porque se cree que se van a cambiar cosas. Si todo se mantuviera igual, no tendría sentido el cambio. Intentaré inculcar a los jugadores mis convicciones y mi manera de pensar futbolísticamente hablando.
¿Cuáles son esas convicciones que señala?
No es momento de palabras sino de hechos. No obstante, mis convicciones se basan: en primer lugar hay que tener fe en los jugadores (como jugadores que se juegan muchas cosas en cada una de sus decisiones); debemos de tener una fe ilimitada en el balón, esto quiere decir que debemos de tenerlo en nuestro poder el mayor tiempo posible. Todo ello debe de ir acompañado de unos jugadores que lo defiendan y de un buen trabajo táctico.
¿Qué esquema utilizará?
Siempre he utilizado el 4-3-3. Lo he llevado a la práctica cuando no estaba de moda y cuando sí que lo estaba.
El equipo tiene su cruz en las jugadas a balón parado… ¿Cómo espera erradicar ese problema?
El aspecto mental es muy importante. En las acciones a balón parado hay que tomar decisiones rápidas. Otro componente que hay que tener en cuenta y trabajar es el orden táctico. El tercer factor que hay que señalar es que todo se reduce a que a menor número de oportunidades a balón parado que le ofrezcamos al rival, menos daño nos harán.
Como ya he señalado anteriormente, hemos de disponer de una mayor posesión de la pelota. El ritmo de juego lo marca ella, debemos de centrarnos en elaborar nuestro juego. Si llevamos el peso del encuentro difícilmente nos crearán ocasiones de peligro. Ahora bien, hemos de procurar no ofrecer muchas ocasiones de peligro a los rivales, ya sean de jugada o a balón parado. No obstante, me consta que los jugadores tienen un alto grado de implicación con el escudo, entidad y ciudad.
Al equipo le quedan ocho finales y el destino ha deparado que debute contra el Palencia, un ex equipo suyo
Son cosas del destino. Es una casualidad y se suele temer que un ex te haga daño. Aunque yo no pueda hacer goles, espero que mis futbolistas si que hagan daño al líder. Es cierto que el Palencia ha sido el último equipo que he dirigido. En la actualidad están viviendo un buen momento. Son líderes y se muestran como un equipo muy sólido, pero en mi cabeza solo esta el armar al equipo y en ganar al Palencia en el Carlos Tartiere.