Varios aspectos positivos se pueden destacar en el partido celebrado ayer en Las Gaunas. En primer lugar, la aparición nuevamente en escena de la afición azul, que fue mayoritaria en las gradas riojanas y no cesó de animar a los suyos.
También constatar, una vez más, que el Real Oviedo no ha perdido su “nombre” y el respeto que consiguió en sus 80 años de historia. Se pudo comprobar en las calles de Logroño al tratar con la gente y lo pudimos constatar dentro del Estadio, donde el club local hizo sonar a través de la megafonía la canción que Melendi ha compuesto para el Real Oviedo. Un bonito detalle que a nadie pasó desapercibido.
Y en el plano puramente deportivo, podemos sacar dos consecuencias positivas: por un lado, la buena imagen y el buen juego del segundo período, que crea buenas expectativas. Y, por otro, la capacidad de reacción para sacar conclusiones del pobre juego del primer tiempo y ser capaces de modificar lo necesario. Buenos mimbres para empezar a trabajar en un cesto de puntos y goles.
Toño Velázquez repitió el once que tan buen resultado dio en el partido de pretemporada ante el Real Valladolid, aunque ayer pareció que el medio campo se atascaba y no lograba hilvanar su juego con claridad. El Logroñés C.F. aprovechó los espacios que le dejaba el Real Oviedo y trataba de llegar a puerta, aunque sin ocasiones excesivamente claras a las que Gastón ponía remedio. Pavone y Abásolo, especialmente, pusieron en algún apuro a nuestro portero, sin acierto. También tuvimos nuestra ocasión en el primer período, en la cabeza de Raúl Castillo, pero su remate se fue al exterior del larguero.
La segunda mitad cambió totalmente el decorado, con dominio absoluto del Real Oviedo. Velázquez movió sus piezas y comenzó a presionar al rival en su zona de creación, sin dejarlos salir con el balón controlado y acosando el área local. Fruto de ello comenzaron a llegar las ocasiones, la primera en un posible penalti sobre Nacho García, que fue derribado entre el portero, el ex oviedista Dorronsoro, y un defensa riojano. El colegiado no apreció nada.
Nacho García tuvo otras dos ocasiones para alterar el marcador, pero los pases llegaron demasiado ajustados y no pudo acertar el lanzamiento.
También Michu, en el 77, tuvo su ocasión, en un lanzamiento lejano que Dorronsoro desvió a saque de esquina.
En resumen, debut con empate a domicilio que, si bien deja un regusto amargo, nos da un punto de prestigio.
La plantilla entrenará nuevamente esta tarde, a partir de las seis en el Requexón. Ya hay que pasar página y empezar a pensar en nuestro próximo rival, S.D. Eibar, el miércoles a las ocho de la tarde en Ipurúa. Este partido corresponde a la ronda previa de la Copa del Rey.