Eduardo Muñoz Valdés, miembro del Consejo de Historia del Real Oviedo, se nos ha ido hoy triste e inesperadamente. Aunque padecía una enfermedad desde hace bastantes años, nadie podía esperar un fatal desenlace como el que se ha producido.
Miembro del Consejo de Historia desde su creación en 2020, Eduardo Muñoz era un trabajador incesante de la memoria del Real Oviedo. Había repasado durante años las hemerotecas en busca de información. Conocía como nadie la historia de nuestro club.
Padecía una enfermedad de las denominadas invalidantes, pero en su caso no lo era en absoluto porque su labor en el Consejo de Historia era incesante, minuciosa y de un nivel fuera de lo común. Solía acompañar sus comentarios sobre sí mismo y su enfermedad con un humor negro, fino y elegante, que descolocaba a más de uno.
Admirador irredento de Lángara, era abonado del Real Oviedo desde 1977 y no se perdía partido de su equipo. En 2003 se rebeló contra la posible desaparición del Real Oviedo y luchó denodadamente por ayudar al club para que continuase haciendo historia. Sus numerosos artículos y libros publicados le habían hecho merecedor de ser miembro de la Academia del Fútbol Español.
No le faltaba una pizca de forofismo, sufría como el que más con su equipo y era crítico cuando tenía que serlo. Eduardo Muñoz Valdés, amante apasionado de la historia del Real Oviedo, ya es desde hoy parte de ella. Descanse en paz