El 5 de noviembre de 1933, el Real Oviedo debutaba en Primera División. Se convertía así en el primer equipo asturiano que jugaba en la máxima categoría del fútbol nacional desde que se pusiese en marcha la competición liguera en España en 1929. Fue un debut a lo grande, pues el conjunto carbayón se impuso por 7 goles a 3 nada menos que al Barcelona, en partido disputado en el estadio de Buenavista.
El entrenador del equipo azul, Emilio Sampere, alineó a los siguientes jugadores: Oscar; Calichi, Sion; Mugarra, Sirio, Chus; Casuco, Gallart, Lángara, Herrerita y Emilín. El Barcelona jugó con Nogués; Zabalo, Rafa; Santos, Salas, Arnau; Ventolrá, Goiburu, Morera, Ramón y Miranda. No comenzó bien el encuentro para los intereses locales, ya que a los 14 minutos el Barcelona ganaba por 0 a 2, gracias a sendos tantos de Ventolrá. Pero a los 17 minutos de partido, Gallart se convertiría en el autor del primer gol del Real Oviedo en Primera; establecía el 1 a 2. Al descanso se llegaba con el resultado de 3 a 3, tras un gol del delantero avilesino del Barcelona, Ramón Miranda, que suponía el 1 a 3, y dos tantos de Herrerita que igualaban el marcador a falta de dos minutos para el fin de la primera parte.
Tras la reanudación, el Oviedo apabulló a su rival. Tres goles consecutivos de Lángara en 17 minutos ponían el partido claramente a favor del equipo azul, y Mugarra ponía la guinda en el marcador al hacer el 7 a 3 definitivo en los últimos momentos del encuentro, con el consiguiente delirio de la afición oviedista, que llenaba el estadio de Buenavista.
A día de hoy, ningún equipo procedente de Segunda ha tenido un debut en Primera División mejor al del Real Oviedo. Tan solo el Sevilla, en su debut en la máxima categoría, en 1934, logró también una diferencia de 4 goles, pero marcando menos goles que el conjunto asturiano (Sevilla 4 – At.Madrid 0).
La conocida como “delantera eléctrica” del Real Oviedo dejó, desde el primer partido, su brillante tarjeta de presentación en la élite del fútbol español. El equipo asturiano acabaría la liga como el segundo máximo goleador de Primera, tan solo superado en ese apartado por el campeón, que fue el Athletic de Bilbao. Y el delantero estrella del Real Oviedo, Isidro Lángara, se proclamaría al término de la temporada máximo goleador de la categoría, con un total de 27 goles.
El Real Oviedo finalizó en sexta posición en la tabla clasificatoria en su primera temporada en la máxima categoría.